A pesar de que me corté el vientre para mostrarte qué tenía adentro: entrañas, sangre y uno que otro sentimiento; pronto me dí cuenta que me desangraba y ví como todas esas mariposas huían volando entre el humo que se que se escapaba de mi estómago chamuscado. Cosí con rapidez mi vientre pretendiendo que la incisión desapareciera, pero las marcas de las heridas autoinfligidas permanecieron ahi para recordarme que aquellos eventos no fueron alucinaciones o fantasías producto de la empalagosa droga.
De vez en cuando estando ebrio, deprimido hasta los huesos, con el estómago pegado al espinazo como de hambre, hambre de compañía y angustia de soledad, ahí regresabas en sueños y en realidades alternas, yo pretendia y fingía, pero por dentro sentía podrir: esas mismas entrañas que algún día te mostré, ahora solo eran masa putrefacta dentro de un cuerpo recién suturado. El dolor y rencor aceleraban la putrefacción, y nos dimos cuenta: yo no pude curarte, tu no pudiste revivirme.
Sentí enloquecer a veces, a causa de la impotencia y del revoltijo vomitivo que se arremolinaba dentro de mi esperando salir en algún momento, ahora lo único que puedo decir es que morí, que mi error fue preocuparme de más, y que las marcas siguen ahí... con el tiempo se disolverán, aunque las miraré de vez en cuando sólo para sentir que algo hubo ahí adentro, como hundir un poco el dedo en la herida para sentir el corrientazo de vida que alguna vez existió.
En contra de mi propia voluntad traté de revivir mariposas danzantes, y una y otra vez te ví sucumbir ante nuestros demonios; se que nunca te diste cuenta que te hundías y me halabas contigo al fango de tu propia miseria, aún así quería salvarte de una ruina en la que ya habías caído sin darme cuenta que el lodo me llegaba hasta el cuello. Finalmente elegí sobrevivir, ¿vivir? no, pudrirme solo fue mi eleccion, suelto tu agonizante mano para derrumbarme en otro lodazal: mi vida entera es un pantano tan vasto que te ahogarías mil veces antes de encontrarme. Sálvate tu, yo quiero pudrirme solo... o al menos morir como nací: gritando, llorando y empapado en sangre.